¿Alguna vez os ha pasado, tiktakers, que
despertáis de un sueño y vuestro cuerpo no os responde? Eres plenamente consciente de tu alrededor,
incluso puedes sentir el tacto de las sábanas, pero por mucho que te esfuerces no puedes
mover ni un músculo. Da muchísima angustia, ¿verdad? Se trata de un trastorno que en medicina se
conoce como parálisis del sueño. Se da entre los estados de sueño profundo
y vigilia, ese periodo en que todavía no estamos despiertos del todo. Y puede suceder tanto al irnos a dormir como
al levantarnos. La causa es un fallo en la conexión entre
los mecanismos que provocan la relajación muscular cuando descansamos, y los que nos
hacen volver a estar alerta al despertar. Por eso estamos conscientes pero no nos podemos
mover. Su duración es breve, poco a poco se va recuperando
la movilidad. Pero durante esos interminables instantes,
la sensación de no poder moverse, ni siquiera hablar, nos provoca mucha ansiedad e incluso
podemos llegar a tener alucinaciones. La más común es la sensación de presencia,
tener la impresión de que hay alguien más en la habitación o rondando por la casa,
como si hubiese un intruso o un ladrón. Esto obviamente aumenta nuestra angustia y
la urgencia por despertar lo antes posible. Las alucinaciones pueden llegar incluso a
afectar nuestros sentidos. Ver una figura entre las sombras. Escuchar ruidos extraños o voces susurrando. Notar que el colchón se hunde. O sufrir una presión en el pecho o alrededor
del cuello, como si nos estuviesen asfixiando. Esto hace que por desconocimiento muchas personas
asocien la parálisis del sueño a experiencias paranormales como la aparición de fantasmas
o el contacto con seres sobrenaturales. En la Edad Media, por ejemplo, se creía en
la existencia de los íncubos, unos demonios que nos asaltan por las noches mientras dormimos,
llegando a tener contacto físico con nosotros. Pero si alguna vez habéis tenido parálisis
del sueño, tiktakers, ante todo no os preocupéis. Puede estar causado por factores muy diversos. Llevar un horarios irregulares, por ejemplo
por trabajar de noche, sufrir de jet lag, o simplemente no haber dormido lo suficiente. Es algo natural y muy habitual, de hecho la
mayor parte de las personas lo sufren al menos una vez en la vida. En el momento en que nos pase, lo importante
es no ponerse nervioso, pensar que es algo temporal y que no corremos ningún peligro. Podemos intentar ir moviendo lentamente algunas
zonas del cuerpo, como las manos o los pies, o abrir los ojos. Y si no queréis que se repita, la solución
es bien sencilla. Adoptar unos hábitos de sueño saludables,
o sea acostarse y levantarse con un horario regular, dormir el número de horas adecuado
y evitar las siestas prolongadas durante el día. Ya sabéis, tiktakers, descansar bien es importante. No sólo para no andar como zombies durante
el día, sino para evitarnos malos ratos y pesadillas como la de tener la sensación
que alguien nos acecha y no poder hacer nada.